Hace tiempo escribí una reseña del último disco de Anna von Hausswolff, All toughts fly. Este concierto reciente nos muestra la ejecución en vivo de esa grabación. El instrumento es un órgano construido a mano en el siglo XVII, único en el mundo y escuchar y observar a Anna junto con otros integrantes de la banda tocarlo es toda una experiencia en la que el instrumento tiene el papel protagónico.

Mis nuevos consentidos, los Viagra Boys, son toda una lección de como debe ser experimentada una auténtica ceremonia de rock. A lo largo del concierto el frontman se encarga de despertar a un público anestesiado y bien portado, les recuerda que el poder del rock va más allá de la música, es una ceremonia salvaje e irreverente en la que todo está permitido.